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Se parte la educación en Argentina, y eso es un problema

por Agustín E. Vaccaneo

Más allá de cualquier discusión, hay un elemento clave: la educación no se derrumba desde ayer ni hoy, pero sí ahora se está quebrando. Y los docentes, pilares que sostienen la institucionalidad educactiva, se parten. Entiéndase con esto que renuncian, buscan otros trabajos, reducen su cantidad de horas al mínimo, se exilian, etc.

Ayer, 12 de mayo, fue la cuarta marcha universitaria realizada contra el gobierno de Javier Milei en Argentina. Solo en CABA, asistieron alrededor de ciento veinte mil personas, tantas más o menos que en la anterior marcha. Paralelamente a la formación principal organizada en Plaza de Mayo, se organizaron reclamos regionales en múltiples puntos del país: Córdoba, Rosario, Corrientes, Santa Fe, Mendoza, Salta, San Salvador de Jujuy, Mar del Plata, Bahía Blanca, Tucumán, Bariloche, por nombrar aquellos más nutridos . La marcha fue federal, y vuelve sobre un reclamo justo: que se ejecute el presupuesto asignado por ley, y con dos instancias ya. 

El gobierno desoye la orden judicial y espera el dictamen de una corte que enmudece deliberadamente al reclamo. Rápidamente, si quisiera, podría ordenar la ejecución. El gobierno aduce que la ley no contempla su financiación, y las universidades se rompen como se rompe todo: en tiempos en que Adorni está sospechadísimo y nadie sabe por qué lo sostienen, no solo no paga lo que le debe a Educación, sino que le saca fondos a los parques nacionales, incendiados, agotados, ahora se las van a ver con los cazadores furtivos, con los extranjeros que recorren libremente las tierras, con los males del mundo. En un mundo del revés, el tuerto es rey. 

La marcha educativa, sea por la razón política que sea (y esa razón yo la tengo bien clara), expone una realidad desnuda y visceral: la educación argentina no pasa por su mejor momento. Y resiste en los estándares del mundo es por los docentes, intelectuales, científicos y técnicos que exponen su saber y dan clase a pesar del contexto hostil y sumamente agraviante. En términos de Análisis del Discurso, el cotexto tampoco ayuda, es ruidoso, molesto: me refiero, ya saben, a todo lo que está alrededor del texto, a las condiciones materiales, a los problemas administrativos, a la falta de escucha institucional, a la arbitrariedad directiva.

 Nombrar el “todo” referido como cotextual no solo es largo sino infinito, quizás. Cada profesor o profesora, según su propia perspectiva y modismos, podría agregar o quitar ítems, y la enumeración se volvería quizás borgeana, infinita. Pero basta saber que es una enumeración extensa y que ese mismo rasgo, es decir, su extensa longitud, ya expresa una alarma sobre el sistema educativo actual.

 La situación contextual concreta presupuestaria, la presión ejercida desde los aparatos discursivos del gobierno, y la menor relevancia de lo pedagógico en mérito de otros factores como lo económico y lo político, produce una situación resquebrajada donde Javier Milei concentra un enemigo que no debe distraernos del verdadero mal: la situación ya rota del sistema educativo expone un asedio que lleva más de diez años y remite a los intentos de María Eugenia Vidal de suplantar al docente por un mediador, y a las expresiones de Soledad Acuña sobre los docentes. 

Curiosamente, los discursos oficiales de derecha, ya sean de intendencias o nacionales, construyeron históricamente una imagen del docente como “vago, holgazán”. Exponen como justificativos de su opinión las planillas de ausencias docentes, como si la ausencia docente no fuese expresión misma, síntoma. Se busca paliar el ausentismo docente, el adoctrinamiento supuesto que está implícito en los programas educativos y también adoctrinar al docente en el acatamiento de un régimen pedagógico que lo encorseta cada vez más Hablo, al menos, desde mi experiencia como docente: tengo treinta y seis años, doce como docente y diez como titular. Durante muchos años tuve más de cincuenta horas cátedra. Conozco el ejercicio docente en su plenitud: pasé por cuatro sistemas educativos distintos, que se fueron sucediendo rápidamente a la vista del fracaso. Llegué a tener un quinto año con el modelo programático viejo, de segundo a cuarto con un intermedio fracasado llamado Secundaria Aprende, y un primer año con un nuevo modelo. Una orquesta programática que busca dar con una educación mejor. 

El grueso de la sociedad ignora -solo lo sabemos aquellos que estamos bien metidos en el barro educativo- que el ministerio de educación es, hoy por hoy, un laboratorio al que miran todas las provincias del país. Se podría hablar de la precaria situación de los docentes en las provincias, empezando por Jujuy y terminando por Tierra del Fuego, y observar las problemáticas federales que derivan (una vez más) del escaso, minúsculo presupuesto, lo que impacta directamente, en los bajos salarios. 

El conflicto presupuestario universitario no debe pensarse aislado. Forma parte de una transformación más amplia del imaginario educativo argentino, donde enseñar vale menos, el saber se instrumentaliza y el docente se vuelve una pieza cada vez más administrable.

    El nuevo modelo implantado por la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, modelo basado en el norteamericano y el findandés, modificó (por ley) desde el estatuto docente hasta la plantilla de profesionales (docentes, principalmente), la eliminación de la repitencia, la “calidad” de las materias, la cantidad de docentes, el rol de ellos, etc. Este modelo, que creo modelo paradigmático, busca la transición hacia un sistema donde las “materias” y/o “disciplinas” ya no existan, sino que la educación se dé desde la producción de proyectos interdisciplinares, donde la evaluación sea progresiva y los alumnos fluyan en un sistema de niveles consensuados. Las mentes educativas ven lejos y proyectan un porvenir que se proyecta ya con claridad.

Los procesos globalizadores que llevaron a la producción de micronichos infinitos donde distintas personalidades y figuras son “famosos”, y que configuran identidades a partir de su relación con sociedades que se ven intervenidas por influjos comunicaciones cada vez más direccionados y personalizados, impactaron en la educación pública de CABA. La política actual hace uso de la tecno-técnica para intervenir sobre las corporalidades y las ideas: en la escala docente de CABA, es necesario recordar y registrar el instructivo que lleva a realizar la licencia médica, la declaración jurada, la carga de notas, El dispositivo agregó, recientemente, la huella digital, y se modificaron las plataformas del sistema de sueldos, de licencias, de carga de notas, de declaración jurada. Todo cambió y se precisa una adaptación. En el interín los docentes nos vemos obligados a cubrir a compañeros, debido a que ellos mismos son compañeros pedagógicos y “la hora del otro es también mi hora”. 

Este cambio, que se pretende mejora, rediseña los vínculos entre docentes a través de la imposición, que no distingue simpatías ni aversiones, y que jerarquiza el saber en función de su utilidad: lengua, inglés, matemática arriba, las demás abajo, las artes más abajo, casi al final. Las artes que nunca lo vieron venir, cansadas de hablar de política y destinadas a recibir el sopapo en la cara, en pleno viaje astral chamánico. 

Algunos colegios resisten el cambio; otros se subordinan más o menos, pero ven aplicadas distintas escalas de transformación. Sobre la educación se va tiñendo una nueva capa de pintura que está vez va revestida de más precarización, vigilancia, y un nuevo powerpoint oficial que divide el contenido en cuatro partes: indagación, evaluación… cierro los ojos con fuerza y me acuerdo que entra el segundo bimestre y que todavía no pensé claramente en la indagación porque no hay tiempo para consensuar con mis compañeros, pero la señora del ministerio abre los brazos y dice contemplar nuestras inquietudes. La marcha universitaria federal, la educación argentina, el resquebrajamiento de los imaginarios neoliberales de desprestigio y crueldad. 

La permanencia de una realidad educativa triste, gris, despintada y cuajada de sueños que se van rompiendo contra el ajuste unilateral y el señalamiento a aquellos, quienes pesé a todo lo que llueve a nuestro alrededor, seguimos dando soporte a las juventudes inquietas, a los nuevos seres que necesitan herramientas para interpretar este cosmos, y lo seguimos haciendo. A pesar de todo.